Trastorno bipolar: diagnóstico y tratamiento

Publicado en por Juan Camilo

El trastorno afectivo bipolar (TAB) es una enfermedad psiquiátrica que compromete el afecto y tiene unos criterios diagnósticos determinados y un tratamiento que aunque no es curativo, si permite mejorar la calidad de vida del paciente y su familia.

Diagnóstico de TAB

El TAB tiene dos fases de la enfermedad opuestas entre sí (bipolaridades) y según la intensidad de las manifestaciones psiquiátricas, se clasifica en bipolar 1 o bipolar 2.

Las fases afectivas y de comportamiento, permiten hacer el diagnóstico por el médico especialista en psiquiatría o el psicólogo, al reconocer los principales síntomas de esta enfermedad:

  • Fase depresiva: se caracteriza por estado de ánimo bajo, con humor depresivo, llanto fácil, dificultad para disfrutar hasta las cosas que más le gustan, ideas de desesperanza y muerte, ideas homicidas o suicidas y en ocasiones con planes para realizarlo, insomnio, falta de apetito, pérdida de interés por el aseo y la presentación personal.
  • Fase maniaca: se caracteriza por humor exaltado, con persistente euforia (alegría patológica), lenguaje rápido y con mucha producción de palabras (logorrea), exageración al vestir y maquillarse, acciones imprudentes como comprar compulsivamente o caminar por muchas horas sin descanso e incluso en las noches.

Estos síntomas maniacos y depresivos son incompatibles con el buen desempeño laboral, académico, familiar y social y se manifiestan de manera fluctuante, es decir, unos meses una fase y otros meses la otra fase.

La diferencia entre el TAB-1 y el TAB-2 es básicamente las manifestaciones maniacas, pues ambas cursan con fases depresivas similares. El TAB-2 tiene hipomanía, no manía franca como el TAB-1, lo que hace que sea una persona con mayor integración social y que pueda pasar más desapercibida.

Tratamiento del TAB

Luego del diagnóstico por un psiquiatra, se pautarán los medicamentos y el tipo de terapia que requiera.

El tratamiento de la mayoría de los pacientes, se basa en prevenir la aparición de síntomas tanto depresivos como maníacos o hipomaníacos:

  • Moduladores del afecto: son los principales medicamentos en el tratamiento y mantenimiento de un estado de ánimo más o menos normal. Los más comunes son el litio, carbamacepina, ácido valproico y topiramato. Su uso debe ser continuo.
  • Antidepresivos: estos medicamentos sólo se usan durante las crisis depresivas pues su uso continuo puede hacer ciclar o cambiar a un estado de ánimo maníaco severo. Los más usados son paroxetina y sertralina.
  • Anti-psicóticos atípicos: medicamentos usados comúnmente en el tratamiento de la esquizofrenia, pero en el caso de las crisis maníacas son muy útiles y deben restringirse sólo a estos momentos pues puede dar deterioro neuro-cognitivo con su toma a largo plazo.

Adicionalmente, el paciente requiere de una terapia de apoyo para que comprenda su enfermedad y entienda la importancia de tomar los medicamentos, así como para mejorar su integración a la sociedad, aprender un estilo de vida saludable (no drogas ni alcohol) y reconocer tempranamente los síntomas de una crisis. No debe dejarse de lado a la familia, que es la base sustentadora de quienes padecen un TAB.

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