Operación de rinoplastia: riesgos y cuidados posteriores

Publicado en por Juan Camilo

La rinoplastia o cirugía plástica de nariz es uno de los procedimientos quirúrgicos más comunes pero también uno de los más complejos debido a que la nariz es el centro de la cara y por tanto uno de los primeros puntos de enfoque de la mirada de las otras personas.

La cirugía y sus riesgos

Cuando acude al cirujano plástico solicitando una rinoplastia, lo primero que el médico hace es una evaluación a conciencia de la nariz y su relación y simetría con el resto de la cara.

El cirujano realiza o solicita unas fotos de la nariz y luego las compara con unas imágenes producidas por un software para mostrale al paciente los cambios y posibles resultados, de manera que es una decisión tomada sobre un modelo computarizado.

Sin embargo, debe tenerse en cuenta que no es posible escoger el tipo de nariz, puesto que ésta debe ir en armonía con la cara y ningún cirujano por experto que sea, garantizará un resultado 100% y esto es un riesgo pues todo depende de los tejidos operados del paciente y de la experticia y habilidad del médico.

Los cambios no se ven inmediatamente y muchas personas entran en pánico pensando que la nariz que ven en el post-operatorio será que les acompañe toda su vida, pero es prudente esperar a que los tejidos desinflamen. Eso puede tomar unos 3 a 6 meses.

Además de un resultado no esperado de la cirugía, los riesgos de la misma pueden incluir desde el riesgo anestésico (lo habitual para cualquier persona con las condiciones de salud similares al paciente), sangrado excesivo intra y post-operatoriamente, hasta daño del tejido con cambios no reversibles.

Inconvenientes de una rinoplastia

Es una cirugía ambulatoria que no requiere hospitalización pero que suele ser bastante incómoda en la recuperación:

  • Requiere uso de tapones intranasales en el postquirúrgico y hasta por lo menos 3 días según el criterio médico. Son usados para hacer hemostasia, es decir, para evitar el sangrado mediante la compresión.
  • Conlleva dolor pues durante la cirugía lo que se realiza generalmente es una fractura del hueso de la nariz para poder corregir desviaciones del tabique. El dolor es manejado con una buena analgesia.
  • Aparecen moretones en toda el área periocular y perinasal a modo de máscara, que desaparecen al cabo de 2 ó 3 semanas, siempre y cuando se evite la exposición solar.
  • Hay sensación de obstrucción del flujo del aire luego de retirar los tapones y es debido a la inflamación de la mucosa nasal, pero eso desaparece.
  • Puede ocurrir en ocasiones, que se pierda algo del sentido del olfato debido a lesión de los receptores de olfato que hay sobre la mucosa nasal.

Todos los riesgos e inconvenientes se disminuyen si es una cirugía realizada por personal capacitado y experto, de ahí la importancia de consultar a un cirujano plástico certificado y colegiado.

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