Dermatitis alérgica: contagio y tratamiento

Publicado en por Juan Camilo

La dermatitis alérgica es una enfermedad de la piel de origen inmunológico, que no es contagiosa y cuyo tratamiento se basa en el control de los síntomas y evitar los desencadenantes.

La dermatitis alérgica no se contagia

La dermatitis de contacto es una enfermedad que se caracteriza por una inflamación de la piel causada por un agente externo irritante o alérgeno. No es sinónimo de dermatitis atópica.

Se clasifica según el agente provocador y el mecanismo inmunológico:

  • De contacto irritativa, por agentes a los que no se es alérgico previamente, pero que al exponerse a ellos, hay una reacción en la piel.
  • De contacto alérgica, por reacción a un agente alérgeno que estimula el sistema inmune y se produce una reacción llamada de hipersensibilidad tipo IV.

Es importante saber que dermatitis de contacto alérgica o irritativa, no significa contagiosa, pues no se debe a un agente infeccioso, sino a una reacción de la piel que depende de cada persona.

Independientemente del mecanismo fisiopatológico, los síntomas son los mismos: en la fase aguda hay picor, piel enrojecida con vesículas y descamación fina. En la fase crónica aparece engrosamiento de la piel con aspecto de liquen (liquenificación).

Los síntomas siempre aparecerán como consecuencia del contacto con agentes externos y sólo en la parte del cuerpo expuesta a ese agente.

Algunas fotos de dermatitis alérgica, para entender mejor los síntomas, pueden encontrarse en webs médicas como:

  • dermis.net

  • enciclopediasalud.com

Los agentes que pueden provocar una dermatitis de contacto alérgica, son generalmente los que usan las personas que trabajan con productos industriales como ácidos, derivados del petróleo, disolventes y detergentes. También el níquel de joyas y relojes, perfumes (muy común que tengan bálsamo del Perú), antisépticos y vacunas con timerosal, productos de limpieza del hogar, el látex, entre otros.

Tratamiento

Las alergias de piel, y dentro de ellas la alergia por contacto, no tienen cura definitiva y su tratamiento se basa en dos pilares:

1. Evitar el agente alérgico: para ello es indispensable que el médico dermatólogo o el alergólogo, realice pruebas de alergia, para conocer el agente específico que desencadena los síntomas. Una vez conocida la sustancia y las cosas del medio que lo contienen, debe evitarse al máximo un contacto con la piel.

2. Manejar los síntomas: consiste en dar un tratamiento paliativo y controlador de los síntomas.

  • Antihistamínicos: como desloratadina o ebastina, se usan para disminuir el picor.
  • Corticoides tópicos: se empieza con corticoides en cremas, loción o gel, desde los de menor potencia (hidrocortizona) a mediana potencia (betametasona, mometasona), hasta los de mayor potencia (clobetazona), en función de la intensidad de los síntomas como el enrojecimiento y picor de la piel y la formación de vesículas.
  • Emolientes e hidratantes: lociones o cremas que contengan idealmente úrea y con un pH similar a la piel, que humecten y eviten la aparición de síntomas crónicos como la liquenificación y atrofia de la epidermis.

Si se hace un tratamiento que involucre todos estos pasos, se disminuye la aparición y complicación de los síntomas.

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